Dra. Anabella González – Medicina Estética
Prepararte bien antes de tu cita mejora el resultado, reduce riesgos y hace que la consulta sea más eficiente. Aquí tienes una guía clara con lo más importante para venir tranquila, organizada y con expectativas realistas.
Si tienes dudas sobre tu caso antes de venir, escríbenos y te orientamos.
Índice
48–72 h antes: qué evitar
En la mayoría de tratamientos (especialmente inyectables) conviene reducir factores que aumentan el riesgo de hematomas o inflamación innecesaria.
Evita (siempre que tu médico no indique lo contrario):
- Alcohol (aumenta riesgo de hematoma e inflamación).
- Antiinflamatorios (pueden favorecer hematomas). No los suspendas si están prescritos: consúltanos primero.
- Ejercicio muy intenso justo antes de la cita (especialmente el mismo día).
Recomendado: descansa bien, hidrátate y ven con tiempo. Una piel hidratada y un cuerpo descansado responden mejor.
Herpes activo y otras situaciones en las que conviene reprogramar
Hay casos en los que lo más profesional (y seguro) es aplazar el tratamiento. El ejemplo más importante en labios es el herpes activo.
No acudas (o avísanos para reprogramar) si:
- Tienes herpes activo (lesión visible, cosquilleo típico o brote en evolución).
- Presentas infección o fiebre.
- Tienes una reacción alérgica o inflamación importante en la zona.
- Te has hecho un procedimiento reciente que aún está en fase de recuperación.
Si has tenido herpes recurrente y vas a hacerte labios, coméntalo en la valoración para planificarlo correctamente.
No venir justo después de otros tratamientos
Tu piel y tejidos necesitan tiempo para estabilizarse. Si vienes justo después de otros procedimientos, aumenta la inflamación y se complica la valoración real de tu anatomía.
- Evita combinar citas muy seguidas sin plan médico.
- Si te has hecho otro tratamiento reciente, dínoslo para coordinar tiempos.
- En medicina estética, el “me lo hago todo en una semana” suele empeorar resultados y seguimiento.
Medicación, antecedentes y comunicación clara
La seguridad depende de una información completa. Una parte clave de la profesionalidad es que la doctora pueda decidir con criterio: qué hacer, qué evitar y qué ajustar.
Antes de tratarte, necesitamos saber:
- Medicación actual (incluye suplementos si los tomas a diario).
- Antecedentes médicos relevantes.
- Alergias conocidas.
- Si estás embarazada o en lactancia (si aplica).
- Si ya te has hecho rellenos/neuromoduladores previamente, y cuándo.
Importante: nunca ocultes medicación o antecedentes “por miedo a que te digan que no”. Un buen profesional prefiere reprogramar o adaptar el plan antes que asumir riesgos.
Puntualidad y diagnóstico previo: por qué son clave
La puntualidad no es “por normas”: es por calidad. Una consulta con diagnóstico previo requiere tiempo para valorar bien y tomar decisiones seguras.
- Diagnóstico: se analiza tu anatomía y se define el objetivo realista.
- Plan: se decide producto/técnica/cantidad de forma personalizada.
- Seguimiento: se explican cuidados post-tratamiento y señales de consulta.
Si llegas con prisa o tarde, se reduce el tiempo de valoración. Y en medicina estética, el detalle importa.
Checklist rápido para el día de la cita
- He evitado alcohol y, si procede, he consultado sobre antiinflamatorios.
- No tengo herpes activo ni infección.
- He informado de mi medicación y antecedentes.
- Traigo mi idea/objetivo (y fotos de inspiración si quiero), pero estoy abierta a un plan realista.
- Llego con tiempo para que el diagnóstico se haga con calma.
¿Quieres venir con todo claro?
Escríbenos por WhatsApp para reservar o para resolver dudas antes de tu cita. Una buena preparación mejora el resultado.
Profesionalidad también es cuidarte antes y después del tratamiento.